domingo, 28 de febrero de 2016

COMENTARIO DE ANTONIO MACHADO

    Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

    Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;

y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

    Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

    Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.


CONTEXTUALIZACIÓN

El poema propuesto para su análisis pertenece al libro de Antonio Machado Soledades, Galerías y otros poemas, de 1907. En este poemario, Machado logra alejarse de la estética modernista e inicia su camino hacia la propia estética que se consolidará en su obra Campos de Castilla. El libro de 1907 posee una voz poética que ahonda en la memoria, en sus galerías, a través de símbolos como el agua, el prado verde, la noche...

Antonio Machado se inscribe dentro de la llamada Generación del 98, conjunto de escritores que a principios de siglo intentaron renovar la literatura española. En su nómina encontramos autores como Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín y Ramón María del Valle-Inclán, entre otros. La preocupación por la situación de España (que entonces arrastraba una crisis profunda) y un cuestionamiento de aspectos personales produjeron obras tan importantes como Niebla (Unamuno) y Luces de Bohemia (Valle-Inclán).

TEMA

El poema que nos ocupa gira en torno a la emoción que despierta la unión del alma con Dios, efímera, soñada, pero acaso amable.

ANÁLISIS MÉTRICO

En cuanto a la estructura métrica señalamos que la composición consta de 28 versos octosílabos. La estrofa utilizada es la cuarteta, con rima consonante. El verso octosílabo y la cuarteta, hay que decirlo, son característicos de la poesía popular, amada por Machado.

ESTRUCTURA

Podemos estructurar en cuatro partes.

La primera parte, del primer verso al octavo. El agua en esta parte es la protagonista.

La segunda parte, del verso noveno al decimosexto. El poema se centra en la miel, las abejas, la colmena.

La tercera parte, del verso decimoséptimo al vigésimo cuarto. En esta parte el calor y la luz sol solar cobran protagonismo.

La cuarta parte va del verso vigésimo quinto hasta el final. En esta parte se descubre la idea de Dios, compendio de las ideas anteriores.

RESUMEN

La unión del alma con Dios aparece a través de diversas imágenes (fontana, colmena, sol). Esta unión se muestra amable en el corazón del yo lírico.

RECURSOS ESTILÍSTICOS

En primer lugar, cabe destacar las repeticiones que a modo de estribillo aparecen al principio de cada parte. La exclamación marca el proceso emocional significando el carácter ilusorio del encuentro.

Los símbolos de la fuente, de la colmena y el sol nos llevan al nacimiento de la vida, el agua corre en la fuente, las abejas producen miel y el sol arde y da luz (aunque hacía llorar, nota triste tal vez por lo efímero del encuentro).

En la segunda cuarteta, la interrogación retórica se dirige al agua que fluye en la primera. La “nueva vida” es un manantial, de la que el poeta nunca ha bebido, por lo que la tristeza recorre la esencia del poema.

En las siguientes estrofas, la imagen que cobra importancia, como ya dijimos, es la miel. Podemos marcar la paradoja que marca la “dulce miel” y la “amargura vieja”. Machado nos habla de la capacidad de transformación del ser humano, la miel nace de la “amargura vieja”.

El campo léxico referido a la luz parece anotar el final luminoso de un camino, si así lo queremos leer el llanto podría ser de dicha y no de tristeza. El que el poeta hable de hogar puede significar la protección de esta unión con Dios, imagen definitiva de la última estrofa.

CONCLUSIÓN

Nos encontramos ante un poema sencillo, sin complejidad retórica (muy al gusto de Machado, amante de la poesía popular, como señalamos). La temática es claramente noventayochista, aunque la imagen de Dios es reconocible como amable y protectora.






viernes, 26 de febrero de 2016

VIÑETAS MUY REVELADORAS

http://blogs.publico.es/strambotic/2016/02/que-mundo/

QUÉ MACHOTE, por Luz Sánchez-Mellado

Ahí lo tienen, mírenlo si tienen dídimos, u ovarios, o las dos cosas, o ninguna, no vayan a tacharme ahora de excluyente a lo tonto. Ahí lo tienen, báilenlo si osan y se deja. Él es ese hombre que entra en los sitios con su fuerte aroma de macho alfa y todo cambia para las incautas damas presentes en la sala. Ese varón dandi con su mata de pelo en pecho, sus equis neuronas entre ceja y ceja y su doble de lo que hay que tener entre las piernas. Ese Adán que se viste por los pies, primero el derecho y luego el izquierdo, porque puede, porque quiere y porque con él, tonterías las justas. Ese amigo de sus amigos hasta que dejan de serlo. Ese caballero que te cede el paso en las puertas, te toma del codo en los semáforos no sea que te embista un loco y te pone en tu sitio con una mirada en cuanto le llevas la contraria. Ese niño grande. Ese tipo fuerte y vulnerable con mal pronto y buen fondo al que se le calienta la boca con la misma facilidad que se le caen los lagrimones con su Semana Santa y su Feria y su Rocío y sus cosas de su alma. Ese tío que te mira y te desnuda, esa fiera inquieta que te da mil vueltas y te hace sentir mujer. Ese príncipe, ese dentista que te tiene llenita la nevera. Ese maromazo que con una mano te mata un morlaco y con la otra te acuna al rorro si es preciso. Un señor con mando en plaza, y en autovía, y en rotonda, que anda que no hay tías que tendrían que estar fregando y tíos a quienes les dan el carné en la tómbola. Un digno mártir del orgullo torero en los tiempos de la cólera animalista. Ni padre irresponsable ni inconsciente ni ninguna niña muerta. Una marcada del propio paquete de libro. Todo eso, además de un chico de un oficio y una época y un planeta que puede que exista pero no es el mío, es lo que veo en la foto de Fran Rivera toreando con su bebé en brazos. Pero eso soy yo, no me hagan caso, que estoy en una edad muy mala y tengo una imaginación calenturienta.

TENGO EVENTO, de Luz Sánchez-Mellado

Esta mañana me he traído la muda al curro porque esta noche tengo evento. Nada: lo básico. Los tacones, el bolso de mano, el vestidito negro que te saca de un apuro y la ampolla flashpara estirar medio milímetro el edredón de mis párpados tras 10 horas de Windows. La cosa es dar el pego de supermujer de los ovarios que les hemos comprado tantas feministas a las revistas femeninas. Evento es como llaman ahora los cursis al acto social de toda la vida. Da igual que sea un funeral que una cena de Estado que una entrega de premios que la fiesta del cole de los niños. Se trata de reunir a una parroquia variopinta en un oficio celebrado a mayor gloria de un tercero. Se supone que la invitación permite el libre acceso a todo y a todos. Pero las cabras tiran al monte y los poderosos acaban con los poderosos, los advenedizos con los advenedizos, los mindundis con los mindundis y los pelotas botando por todos lados.
Todos con la cara dolorida de ser tan guapos. Todos besándose como si vinieran de la guerra aunque haga media hora que se han ignorado orinando codo con codo en el retrete del trabajo. Todos cacareando lo fenomenal que les va mientras anhelan estar en cualquier otro sitio, otro planeta, otro milenio. Por eso no hace falta seguridad en la sala. Un corrillo es una muralla inexpugnable tanto como para el que está dentro y quiere escapar, como para el que está fuera y quiere entrar careciendo de salvoconducto. La soledad absoluta es quedarse aislado en un evento. Por eso hay tantos haciendo que esperan a alguien,mirando en lontananza rezando por ver a un conocido, aunque sea el camarero, o escrutando la pantalla del móvil como si vieran la luz primera. Conste que hablo de oídas, como la notaria de la vida que es una. Porque yo todos los eventos que tengo son superinteresantes y superigualitarios y superdivertidos y me lo paso bomba en todos sin excepción ninguna.
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miércoles, 3 de febrero de 2016

NORMAL


“Normal”, de Santiago Roncagliolo. EL PAÍS. 3 de febrero de 2016.

He creado un monstruo. Hace un año, mi hijo de siete era un niño tímido pero talentoso, que escribía sus propios cuentos y dibujaba castillos. Como yo mismo había sido el chico raro, el desadaptado que no jugaba en el patio, lo animé a interesarse por el fútbol. Después de ver lo que ese deporte le hace a un hombre, me arrepiento.

-Papi, llévame al estadio.

-Es muy caro.

-Entonces cómprame una camiseta del Barça.

-Ya tienes tres.

-Entonces vamos a jugar con la pelota al parque.

-¡Son las diez de la noche! ¡Duérmete!

El niño ha forrado su cuarto con afiches del Barcelona F.C. Ha alcanzado máximo nivel del videojuego FIFA. Cuando despierto por las mañanas, ya está sentado en el salón viendo antiguos partidos en Barça TV (¿Cómo es que hay un "Barça TV"? ¿Dónde quedaron los malditos canales educativos?).

-Papi ¿Quién era mejor? ¿Rivaldo o Ronaldinho? ¿Cruyff o Maradona? ¿Figo o Stoichkov?

-¿Puedes desayunar?

Para compensar el desastre, le impuse una tarea diaria de lectura. Él descubrió la prensa deportiva. Ahora cada día se lee entero el Sport. Lo obligué a dedicar veinte minutos diarios a las matemáticas. Ahora calcula el precio de los fichajes y los compara con los del Real Madrid.

Tratando de recuperar algo de su imaginación, intenté leerle cada noche unas páginas de El Principito. Desistí cuando me dijo:

-Ya entiendo. El Principito es como Messi y su zorro es como Neymar, ¿verdad?

Supongo que ahora mi niño es "normal": llega a un parque y hace amigos de inmediato. Pero qué puedo hacer: yo echo de menos a mi desadaptado.

martes, 2 de febrero de 2016

SOBRE BARBIE.

"La esquelética Barbie se acomoda al mundo real", El País, 2 de febrero de 2016. Rosario G. Gómez.
Si fuera una persona, tendría 57 años, arrugas en la cara y quizá artrosis en las manos. Pero en el imaginario mundo de Barbie el tiempo discurre muy lentamente. Ha tenido que pasar más de medio siglo para romper el estereotipo femenino que representa la popular muñeca —apoyado en unas medidas físicas aparentemente poco saludables y unas proporciones corporales imposibles— y adaptarse al mundo real. Barbie cambia su esquelética figura, asociada a menudo a la anorexia, su cintura de avispa y sus interminables piernas, por un físico más convencional. Las nuevas versiones la presentan gordita, bajita y alta. Tallas con las que quiere aproximarse a las siluetas femeninas que pueden verse por las calles de cualquier ciudad.
Mattel, la empresa que ideó la muñeca superventas, siempre defendió que estaba diseñada para que las niñas pudieran jugar más fácilmente y que no aspiraba a representar un ideal corporal. Ahora, la compañía parece haber comprendido por fin que la muñeca es “el reflejo del mundo que las niñas ven a su alrededor”. Y explica estas transformaciones por su “responsabilidad” ante las menores (y también ante los padres) de reflejar una mirada más amplia de la belleza. Aunque tras esta operación hay también un claro interés comercial. Las ventas del juguete favorito de millones de pequeñas han ido en retroceso durante los últimos años y se hacía necesario un golpe de efecto para colocarla nuevamente en el centro del escaparate.
Es cierto que Mattel ha ido acomodando su célebre criatura a las demandas del público. En los ochenta sacó al mercado Black Barbie, una muñeca de tez negra, y poco a poco fue diseñando otras relacionadas con profesiones que iban más allá de las actividades de escasa cualificación, tradicionalmente asociadas a las mujeres. Surgieron así las Barbie astronauta, médica, piloto de carreras o ingeniera informática.
Pese a todo, la muñeca de las formas quiméricas ha sido diana de sonadas polémicas. En Alemania se inauguró hace tres años una casa de tamaño real —un edificio de 2.500 metros cuadrados con una fachada pintada del color rosa chicle corporativo— y consagrada al universo Barbie, que aspiraba a ser una atracción turística. Pero se topó con la virulenta reacción de un grupo de manifestantes que tildaron la iniciativa empresarial de sexista, al tiempo que culpaban a la muñeca de fomentar trastornos alimenticios en unas niñas sometidas a presión para estar siempre guapas y a la última moda.
Pero no todo han sido arponazos en la larga vida de Barbie. Charlotte Alter escribió en la revista Time que “ha sido atacada sin compasión, quitada de las manos de niños por padres políticamente correctos y usurpada por libertinas que carecen de su dignidad y profesionalidad”. Y admitía que si bien representa la belleza y el materialismo, también encarna imaginación y profesionalidad.