lunes, 31 de octubre de 2016

"Fundamentalismos".

"De fundamentalismos", por Julio María Sanguinetti. EL PAIS. 24 de octubre de 2016.

Tiempo extraño este que estamos viviendo. Por un lado, una revolución científica lleva al saber humano a fronteras cada vez más audaces, cambiando modos de producción y hasta expectativas de vida; al mismo tiempo, se adolece de fundamentalismos anacrónicos que, como fantasmas de un pasado que se niega a morir, invaden las sociedades con su carga de irracionalidad y fanatismo.



La reaparición de las guerras de religión, luego de dos siglos de larga y exitosa secularización, es una contramarcha histórica muy profunda. El islam radical agrede los valores de la civilización occidental con acciones terroristas y se divide con encono, a su vez, entre sus diversas tendencias. Sus agresiones han producido, en nuestro mundo, reacciones tan desproporcionadas y sin objetivo claro como lo han sido las guerras de Afganistán e Irak. Al amparo de ambigüedades y dudas de los gobiernos democráticos, crecen los demagogos xenófobos con su carga de fanatismo. El miedo es un mal consejero y allí están la señora Marine Le Pen y el extravagante Donald Trump para testimoniarlo, con una respuesta popular particularmente preocupante.
Al coincidir en el tiempo este terrorismo religioso con un mundo de migraciones, las pasiones nacionalistas se excitan, contradiciendo un proceso de globalización que, a través de la aceptación de las libertades democráticas, la economía de mercado y los nuevos medios de comunicación, expande los bienes de la técnica, del arte, del entretenimiento, incluso uniformando gustos y hábitos de comportamiento. El reciente Brexit británico, tan distante de su flemática racionalidad histórica, ha sido hijo de un nacionalismo aldeano, de arcaica psicología isleña, en que los viejos de los pueblitos, los nostálgicos del Imperio y los veteranos de innúmeras guerras, le han negado a los jóvenes la permanencia en una amplia Europa que había erigido a Londres en su capital financiera. Muros se levantan por doquier como expresión material del abroquelarse nacionalista.
No faltan tampoco los fundamentalismos democráticos, que asumen que una mayoría electoral les atribuye el poder absoluto para atropellar la separación de poderes y perpetuarse en el gobierno. Los populismos latinoamericanos son un cumplido ejemplo de cómo una elección se transforma en un mito refundacional que termina con las instituciones de las que nació. El chavismo es un enfermizo paradigma.


Las pasiones nacionalistas se excitan, contradiciendo la globalización

En otra dimensión política del mismo fenómeno fundamentalista, nos encontramos con la iracundia identitaria que impide toda negociación. Es otra resurrección del pasado. Ya Tucídides, en su Historia de la Guerra del Peloponeso, nos decía que “la causa de todos los males era el deseo de poder inspirado por la codicia y la ambición y de estas dos pasiones, cuando estallaban las rivalidades de partido, surgía el fanatismo”. A lo que agregaba: “[...]Así fue como la perversidad en todas sus formas se instaló en el mundo griego, a raíz de las luchas civiles, y cómo la ingenuidad, con la que tanto comulga la nobleza de espíritu, desapareció víctima del escarnio”.
No faltan tampoco los fundamentalistas ecológicos, con sus utopías románticas, que —desbordadas más allá de su benéfica alerta— nos llevan a tiempos mitológicos, como aquella edad de oro que evocaba el Caballero de La Mancha. Y ni hablar de los económicos, curiosamente provenientes tanto de la izquierda materialista como de la derecha ultraliberal, convencidas ambas de que la economía predomina sobre todas las otras dimensiones de la sociedad y el espíritu.
La racionalidad científica también tiene su patología, históricamente simbolizada en el monstruo engendrado por la ambición del doctor Franken<TB>stein. Hoy los monstruos aparecen, en ocasiones, en Corea del Norte, con un pequeño maniático que sueña con bombas atómicas, o bien —más sofisticadamente— en el pensamiento occidental, en las construcciones teóricas de quienes creen —como lo decía Saint-Simon— que “en el nuevo orden político las decisiones deben ser el resultado de demostraciones científicas totalmente independientes de la voluntad humana”. En una palabra, terminamos con la política y los políticos, sin advertir que la conducción de las sociedades no es reductible a ecuaciones.
De todo lo cual resulta, paradójicamente, que, en medio de una explosión científica, la razón ha de seguir en combate. Y que el proyecto de los Iluministas, inspirador de las grandes revoluciones liberadoras, no se ha consolidado tanto como en algún momento creímos alcanzar.
Julio María Sanguinetti fue presidente de Uruguay.

domingo, 30 de octubre de 2016

EJEMPLO DE TEST






1.- Por “ el conjunto de conocimientos y creencias sobre el mundo de cada uno de los participantes en el proceso comunicativo” entendemos el…

a) El canal.

b) El código.

c) El contexto psicosocial.

d) El contexto físico y verbal.

2.- La información no dicha explícitamente en un enunciado que el receptor recupera mediante un mecanismo de inferencia se denomina…

a) Anáforas.

b) Contexto psicosocial.

c) Implicaturas.

d) Ninguna es correcta.

3.- El modo imperativo de los verbos se relaciona con…

a) La función expresiva.

b) La función apelativa o conativa.

c) La función poética.

d) La función fática.

4.- Los verbos emocionales se relaciona con …

a) La función expresiva.

b) La función apelativa o conativa.

c) La función poética.

d) La función fática.

5.- El marcador textual “así pues” pertenece a la clase de los…

a) ejemplificadores.

b) digresores.

c) consecutivos.

d) aditivos o de adición.

6.- ¿Cuáles de estos textos pueden considerarse narrativos?

a) Crónica.

b) Fábulas.

c) Noticia.

d) Todos los anteriores.

7.- En la estructura inductiva de los textos argumentativos…

a) La tesis se encuentra al principio.

b) La tesis se encuentra al final.

c) La tesis se encuentra al principio y al final.

d) La tesis se encuentra en todo el texto.

8.- ¿Cuál de estos enunciados dice la verdad?

a) En los textos argumentativos nunca hay descripción.

b) Las tesis de los textos expositivos es deductiva si se encuentra al inicio de este.

c) La función fática se cumple en enunciados cuya finalidad es establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, o comprobar que se lleva a cabo satisfactoriamente.

d)  La función metalingüística  aparece en aquellos enunciados que pretenden llamar la atención sobre los aspectos formales del mensaje, de modo que resulte bello (o feo), expresivo o sugerente.

9.- Los sufijos apreciativos (como por ejemplo –ón, -azo, -ito) son señales de qué función:

a) La función expresiva.

b) La función apelativa o conativa.

c) La función poética.

d) La función fática.








miércoles, 26 de octubre de 2016

Ficha 5 de PRIMERO DE BACHILLERATO.

"Siete menos", por Leila Guerriero. Ficha 5 de Primero de bachillerato.

El 20 de octubre, cuando en Buenos Aires la marcha #NiUnaMenos (organizada para visibilizar la violencia contra las mujeres) llegaba a su momento culminante, en Mendoza un hombre mataba a su hermana —con un destornillador— y en Tucumán otro rociaba con alcohol a su pareja y la prendía fuego. Mientras, en mi casa, yo miraba por televisión a una conductora que, después de hablar sentidamente sobre la violencia de género, daba paso a la publicidad: un anuncio de jabón en el que una mujer lavaba la ropa de sus hijos traviesos —varones—, seguido de otro en el que un hombre conducía un auto por paisajes que exudaban libertad, seguido de otro en el que una mujer le enseñaba a su hija a cocinar pollo al horno. En Colombia nos arrojan ácido, en Chile nos arrancan los ojos, en mi país nos prenden fuego. Cada quien cultiva sus bestias. Los hombres nos matan. Nos matan, también, otras cosas. Nos mata la leche infectada que tragamos a diario y que hace que (a todos) nos parezca normal que en las publicidades las mujeres laven ropa y los hombres salgan a conocer el mundo. Que hace que nadie encuentre rastros de sumisión jurásica en la frase (repetida por hombres y mujeres) “tener un hijo es lo más maravilloso que puede pasarle a una mujer”. Que hace que los periodistas sigamos prohijando artículos sobre “la primera mujer conductora de metro” como quien dice: “¡Miren: no son idiotas, pueden accionar palancas!”. Que hace que el cuerpo de una hembra joven parezca más vulnerable que el de un macho joven. Que hace que si dos mujeres viajan juntas se diga que viajan “solas”. Nos mata esa leche infecta que, más que leche de cuna, parece una canción de tumba o una profecía sin escapatoria. (En la Argentina un hombre mata a una mujer por día, de modo que desde aquella marcha y hasta hoy en mi país hay siete mujeres menos y siete ataúdes más).

1.- Tema, tesis y resumen del texto.
2.- Explica la tipología argumental usada por la columnista.
3.- Estructura el texto.

4.- Aquí tienes las famosas ENDECHAS A GUILLÉN PERAZA. Se trata del primer texto escrito en Canarias en lengua castellana. En Grupo, señala el tema, la estructura, localicen y expliquen los recursos estilísticos, analicen la métrica...

Llorad, las damas, sí Dios os vala.
Guillén Peraza quedó en La Palma
la flor marchita de la su cara.

No eres palma, eres retama,
eres ciprés de triste rama,
eres desdicha, desdicha mala.

Tus campos rompan tristes volcanes,
no vean placeres, sino pesares,
cubran tus flores los arenales.

Guillén Peraza, Guillén Peraza,
¿dó está tu escudo?, ¿dó está tu lanza?
Todo lo acaba la malandanza.

5.- Ejercicios de la página 53.
6.- La página 63.
7.- La página 67.

"Siete menos", por Leila Guerriero. EL PAIS. 26 de octubre de 2016.

El 20 de octubre, cuando en Buenos Aires la marcha #NiUnaMenos (organizada para visibilizar la violencia contra las mujeres) llegaba a su momento culminante, en Mendoza un hombre mataba a su hermana —con un destornillador— y en Tucumán otro rociaba con alcohol a su pareja y la prendía fuego. Mientras, en mi casa, yo miraba por televisión a una conductora que, después de hablar sentidamente sobre la violencia de género, daba paso a la publicidad: un anuncio de jabón en el que una mujer lavaba la ropa de sus hijos traviesos —varones—, seguido de otro en el que un hombre conducía un auto por paisajes que exudaban libertad, seguido de otro en el que una mujer le enseñaba a su hija a cocinar pollo al horno. En Colombia nos arrojan ácido, en Chile nos arrancan los ojos, en mi país nos prenden fuego. Cada quien cultiva sus bestias. Los hombres nos matan. Nos matan, también, otras cosas. Nos mata la leche infectada que tragamos a diario y que hace que (a todos) nos parezca normal que en las publicidades las mujeres laven ropa y los hombres salgan a conocer el mundo. Que hace que nadie encuentre rastros de sumisión jurásica en la frase (repetida por hombres y mujeres) “tener un hijo es lo más maravilloso que puede pasarle a una mujer”. Que hace que los periodistas sigamos prohijando artículos sobre “la primera mujer conductora de metro” como quien dice: “¡Miren: no son idiotas, pueden accionar palancas!”. Que hace que el cuerpo de una hembra joven parezca más vulnerable que el de un macho joven. Que hace que si dos mujeres viajan juntas se diga que viajan “solas”. Nos mata esa leche infecta que, más que leche de cuna, parece una canción de tumba o una profecía sin escapatoria. (En la Argentina un hombre mata a una mujer por día, de modo que desde aquella marcha y hasta hoy en mi país hay siete mujeres menos y siete ataúdes más).

domingo, 16 de octubre de 2016

FICHA 4. "POR CIERTO".


“Por cierto”, por Juan José Millás. EL PAÍS. FICHA 4 DE PRIMERO DE BACHILLERATO.

Coca-Cola y Pepsi, al tiempo de vender bebidas intensamente azucaradas, financian a organizaciones que recomiendan reducir la ingesta de azúcar. El PP alienta a los jueces a llegar hasta el final mientras que, para impedir que se llegue hasta el final, destruye pruebas y solicita la anulación del juicio. Antonio Hernando, portavoz del no es no, se ha hecho cargo sin despeinarse de la campaña del es sí. Son apenas tres o cuatro ejemplos de las formas dominantes bajo las que discurre un fondo cenagoso en el que se desenvuelven la economía, la moral pública y la política. Parecen imposibles tales cantidades simultáneas de cinismo, pero la desvergüenza avanza a la luz del día como las olas de un mar de heces bajo la luna llena.

“No os decepcionaré”, prometió solemnemente Zapatero en frase lapidaria sobre la que más tarde, como el que intenta anular un tatuaje de amor, reescribiría un “cueste lo que cueste” que aún sigue costándonos. Y cómo. El “cueste lo que cueste” ha sido superado ya con creces por sus sucesores, que, con música de fondo de El Padrino, se han cargado a un secretario general incómodo. Damos fe, pues, de que no nos decepcionan. En cuanto a Rajoy, que se sucede a sí mismo, ha convertido en una chiquillada el “Luis, sé fuerte” dirigido a un hampón. Llueven las mentiras como cenizas radioactivas tras una explosión nuclear. Cada día estalla una bomba atómica de falsedades que aumentan la temperatura. Los sesos de los ciudadanos hierven en el interior de los cráneos. Los contribuyentes deambulamos sin rumbo por los telediarios con gesto de desorientación. Por cierto, si se le incendia a usted el móvil discutiendo con su madre, no culpe a su madre. Es que le han vendido un Samsung Galaxy Note 7.

ACTIVIDADES

1.- Tema, tesis y resumen.

2.- Analiza las funciones del lenguaje.

3.- Analiza la argumentación.

4.- Ejercicios 22,23,24,25,26 y 27 de la página 39.

5.- La  página 41 y la página 51.

6.- Página 163: Los Romances. Página 164: El mester de clerecía.

7.- Página 167: El libro de Buen Amor.

jueves, 13 de octubre de 2016

"Acoso escolar", EL PAIS.




La brutal agresión en el patio de un colegio a una niña de ocho años que acabó en el hospital con múltiples lesiones ha hecho aflorar un grave problema presente en los centros educativos. La violencia, física y psíquica, en el seno de los colegios es una realidad, e intentar ignorarla, ocultarla o minimizarla no es la solución. Solo asumiendo que los menores son objeto de vejaciones y palizas por parte de sus propios compañeros será posible poner freno a un fenómeno que debería escandalizar a todos, empezando por padres y profesores.
Es inadmisible que en casos como el denunciado estos días en Palma de Mallorca no fueran los responsables del colegio quienes dieran la voz de alerta. Al fin y al cabo, era en sus instalaciones donde la niña fue arrojada al suelo y pateada repetidamente por un grupo de alumnos de entre 12 y 14 años (inimputables penalmente) a cuenta de una riña por un balón de fútbol al término del recreo.
Este suceso se une a las escalofriantes cifras facilitadas por la Fiscalía de Bizkaia, que el año pasado recibió 47 denuncias de acoso en el entorno escolar. Algunas tan flagrantes como la de una estudiante de bachillerato que necesitó escolta policial ante las constantes intimidaciones y amenazas, incluso de muerte, que recibía a través de mensajes clavados en su pupitre por parte de un compañero. Para descubrir al agresor fue necesario instalar cámaras ocultas en el aula. Hay otros instrumentos tecnológicos al alcance de todos, como la aplicación Alertcops, que permiten denunciar conductas delictivas. En año y medio de funcionamiento, este sistema ha impedido 63 casos de acoso escolar.
Detectar comportamientos que pueden derivar en acoso es una obligación de la que la comunidad escolar no puede abdicar. Su deber no es ocultarlos o intentar que no trasciendan, sino todo lo contrario: ponerlos en conocimiento de las familias, la policía y la Fiscalía.
Tampoco los padres pueden desentenderse y endosarles a los profesores toda la responsabilidad. Las competencias son ineludiblemente colegiadas. Es un principio básico que la educación ha de ser una tarea compartida y el proceso de aprendizaje y de socialización de los niños se debe conjugar en dos ámbitos irrenunciables: el hogar y la escuela. De poco sirve aplicar una férrea disciplina en un entorno si en el otro domina una completa dejadez. Instrumentos como los consejos escolares son esenciales para que padres y profesores actúen coordinadamente y transmitan a los niños valores cívicos de tolerancia y respeto.
Tan necesario como reforzar esa cultura de la educación compartida es adoptar medidas preventivas y diseñar protocolos de actuación en los colegios, un plan de formación específica al profesorado y una guía para padres y alumnos. Es preciso también aplicar el Plan para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, ratificado por los Ministerios de Educación e Interior en 2007. Conocer la dimensión del problema, a través del prometido registro estatal de acoso, es la mejor manera de atajarlo. Pero además de voluntad política, hace falta dotarlo de medios para que funcione eficazmente.

martes, 4 de octubre de 2016

¿Cómo me evalúan la opinión personal?

¿Cómo me evalúan la opinión personal?



De 9 a 10 puntos

 Ofrezco mi opinión de manera clara y siguiendo una de las estructuras establecidas (paralela, encuadrada, inductiva o deductiva). Mi forma de redactar es coherente, no cometo faltas de ortografía y el uso de los marcadores es correcto. Incluyo argumentos (de autoridad, de datos, de analogía) y no me extiendo en el uso del argumento basado en la experiencia personal. Refuto argumentos contrarios a los míos.  Uso recursos estilísticos, como la ironía y los paralelismos y las metáforas. Profundizo en los orígenes del problema que se me plantea y propongo soluciones. Demuestro que estoy al tanto de la realidad social que me rodea mencionando hechos o agentes del momento histórico que vivimos.



De 7 a 8 puntos

La estructura no está del todo clara. Cometo faltas de ortografía y de cohesión textual. Argumento mínimamente o solamente uso el argumento basado en la experiencia personal. Muy pocos recursos estilísticos aparecen en mi texto y no profundizo en las causas del problema ni planteo soluciones. No demuestro que estoy al tanto de la sociedad que me rodea pues no menciono ningún agente ni a ningún hecho.


De 5 a 6

Presento muchas faltas de ortografía y de cohesión textual, sin embargo, doy muestras de saber en qué sociedad vivo y además ofrezco tímidos argumentos. Soy capaz de nombrar a personas o a hechos del momento actual en el que vivo.


De 1 a 4

Presento muchísimas faltas de ortografía y graves problemas de cohesión textual. No doy muestras de saber en qué sociedad vivo y además no ofrezco ningún argumento y todo es irrelevante, vagos tópicos… Divago y me alejo del tema. Mi opinión no está nada clara y el texto es caótico. Uso coloquialismos. No doy muestras de conocimientos sobre la vida actual, de los problemas que afectan a las sociedades modernas en que vivimos.

sábado, 1 de octubre de 2016

"Sueño", de Fernando Savater.EL PAÍS.

La pasada noche decidí ver una película grabada desde hace meses, Las últimas horas, dirigida por Zak Hiditch. Es una reciente variación australiana del tema que desarrolló en 1959 Stanley Kramer en La hora final con un apabullante reparto encabezado por Gregory Peck y Ava Gardner, basada en el best-sellerde Nevil Shute. La actual no me pareció mala, sólo algo sosa pese a crímenes y orgías algo apáticas. El perfil bajo no es un defecto, pero al contar las catastróficas horas finales del planeta vividas por seres desesperados habría que ponerle mas emoción. La verdad es que los relatos del fin del mundo sin una estafa salvífica postrera me resultan tónicos, sobre todo ahora. No me asustan. Recuerdo a Víctor Hugo, que cuando le preguntaron si temía el último día universal repuso: “¿El fin del mundo? Eso ya ha pasado muchas veces”. O Borges, a la periodista que ufana le aseguraba que él nunca moriría: “Bueno, señorita, no nos pongamos pesimistas…”.
Entonces veo el reportaje sobre esa niña de cinco años aplastada por los escombros de un edificio bombardeado en Alepo, a la que rescatan aún con vida un grupo de agobiados voluntarios. Al principio llora con fuerza, luego se calla y en la camilla improvisada está dormida. Su cuerpecito machacado ha perdido toda facultad de movimiento. Ahora duerme y seguramente sueña. No con el fin del mundo, claro: eso lo ve cuando abre los ojos, a su alrededor, es la única realidad que ha conocido en su corta vida. Sucia de la cal y el polvo del derrumbe, llena de magulladuras, con lesiones internas, sueña con lo inaudito: el renacer del mundo, el alba de la compasión y la alegría. Sólo por su pureza quisiera que durase el mundo. Para que siga soñando…