domingo, 10 de diciembre de 2017

ficha 7 (textos ebau)


“Dieciocho sirios”, Jorge M. Reverte

No sé cuántos refugiados sirios, afganos, libios, etcétera (cuando se habla de esas nacionalidades se puede poner etcétera) han buscado asilo, o están haciéndolo, en Grecia y otros países: solo sé que son muchas decenas de miles, que nadie sabe de cierto ni cuántos son ni qué oficios tienen, ni siquiera si sus familias son de verdad o impostadas. De los refugiados poco se sabe, salvo que son tantos y tienen tantas necesidades que son capaces de colapsar un país como Grecia (ellos no, su número), y Grecia es mucho país.

Italia, que ya es grande y potente, estaba al borde de la crisis política por su presencia masiva, a través de rutas marítimas sobre todo, pero la apertura de rutas terrestres ha dejado pequeña la situación italiana. Grecia revienta, y la Europa de la solidaridad y los derechos humanos está ayudando lo que puede a ese reventón. Dinero sí hay para Grecia, y ayuda en forma de comida y botellas de agua. Pero ninguna esperanza de que se pueda ofrecer a ese aluvión de personas una salida vital medianamente estable y decente.

Vemos las fotografías y los vídeos que les dan vida a los personajes, y no cabe duda: entre los millares de refugiados que huyen de la guerra hay tantos niños, tan inocentes como los nuestros, que es imposible dar la vuelta a la cara todo el tiempo. Solo con las fotos que nos llegan todos los días tendríamos que tener bastante para decidir que los Gobiernos europeos tienen que ayudar en nuestro nombre o deben irse cubiertos de vergüenza.

El Gobierno español no solo está alineado con los demás en esa ignorancia voluntaria, sino que merece un puesto de honor en el ranking de la vergüenza. Quizá la cifra varíe algo, pero creo que hay ya 18 casos solucionados de peticiones de asilo. ¿Pero con qué cara se atreven a darnos esa cifra? Dieciocho significa un refugiado sirio por comunidad autónoma. Alguna habrá a la que le sobre uno. Y alguna institución tendrá el honor de verdad de haberse ofrecido a recoger más, como la Barcelona de Ada Colau.

No es demagogia, esto va en serio. Los 18 se tendrían que convertir en 18.000 en una semana. Y si no, malditos seáis, gobernantes nuestros.






FICHA 7. PRIMERO DE BACHILLERATO

“Salvar vidas”, por Juan Ignacio Torreblanca

Hay un principio muy sencillo de entender y aplicar que debería regir nuestras acciones respecto a la crisis de refugiados: salvar vidas. Está en los artículos 2 y 3.5 del Tratado de la UE, que fundamenta la construcción europea en el respeto a la dignidad humana, y su acción exterior en la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, y la atención a las obligaciones recogidas en la Carta de Naciones Unidas, el asilo y refugio entre ellas.

¿Acaso no es salvar vidas el principio rector de la política europea?, se preguntarán. Si lo fuera, ¿estaríamos discutiendo sobre si la OTAN debe colaborar en la lucha contra las mafias? ¿O haría tiempo que habríamos puesto en marcha una operación de rescate marítimo en el Egeo que asegurara que todas esas familias sirias que huyen de la guerra no pasan ni un minuto de más en el agua? Si salvar vidas fuera la prioridad número uno, ¿tendrían sentido los reproches y amenazas a Grecia por su supuesta negligencia a la hora de registrar a los refugiados? ¿O estaríamos viendo a nuestros Gobiernos levantando bien equipados campos de acogida por toda Europa? Si esa fuera nuestra prioridad, ¿tendría sentido el regateo político y económico al que estamos asistiendo entre Alemania y Turquía mientras 2.000 personas siguen arriesgando sus vidas diariamente cruzando el Egeo?

Tristemente, a fecha de hoy, la política europea no persigue salvar vidas, sino reducir el flujo de refugiados. Sonroja que un proyecto que aspira a definirse por sus valores esté dejando en manos de voluntarios y ONG el salvamento y acogida de los refugiados en las costas griegas (incluso encausando a algunos de ellos por colaborar en los rescates). Ahora, en una segunda vuelta de tuerca que la aleja aún más de esos principios, la UE se apresta a organizar una política de retorno para los refugiados. De retorno, ¿a dónde? ¿A la misma Turquía de donde han salido? ¿A una Siria donde la intervención rusa en apoyo de El Asad está a punto de provocar una catástrofe humanitaria aún mayor? ¿Qué más da? A dónde retornen da igual: lo que cuenta es mantener a los refugiados fuera de la vista.